Saturday, March 11, 2006

11 M - DÍA DE REFLEXIÓN

En un día como hoy, y en la hora que circulaban los trenes que cayeron víctimas de las viles acciones de terroristas, también viajaba en otro tren de una de las mismas líneas de Cercanías, pero en sentido contrario.
El no haber sido uno de los afectados entre los casi dos centenares de fallecidos y muchos más heridos no merma el sentirme parte de aquella tragedia colectiva. TODOS, afectados, familiares y cada ciudadano estuvimos implicados en ese trágico instante de la vida madrileña hace dos años. Cada uno es víctima en mayor o menor medida. TODOS estamos sufriendo aún las consecuencias de aquel día 11 de marzo de 2003.
El respeto a los que padecieron el dolor y la tragedia en primera persona se expresa mejor en silencio y sin grandes alardes, menos reavivando el asunto con especulaciones por intereses partidistas de uno y de otros. Tanto los medios de comunicación como los políticos en ejercicio deben dar ejemplo a la ciudadanía y no al revés.
Hoy, tenemos que lamentar que muchos son los que no parecen haber aprendido la lección que semejante tragedia nos vino a dar. Con un alto coste en vidas humanas, unos días después de la tragedia, se vio en las calles de Madrid que el dolor y la repulsa a actos violentos de terrorismo unía a la ciudadanía. Sin mirar el color político ni las creencias individuales, marchamos bajo la lluvia, unos al cobijo de los paraguas y otros empapados, todos con un solo propósito, decir NO a aquella atrocidad.
Hoy, el dolor sigue latente en aquellas familias que perdieron a algún ser querido. Hoy, algunos siguen insistiendo en decir cosas que no ayudan a cicratrizar heridas. Hoy, parece que se intenta seguir sacando provecho del dolor ajeno.
¡ Basta ya de semejante barbaridad ! A ver si somos capaces de apoyar de verdad y de corazón a los que sufrieron y sufren en silencio. Dejemos ya que los muertos descansen y vivamos el Hoy de una manera menos partidaria y más humanitaria.
No puede haber futuro si no se deja el pasado como referencia y se vive el presente con dignidad y ética. Aprendemas esa leccíon o será imposible jamás decir sinceramente que apoyamos a las víctimas, que al fin de cuentas somos todos, de una manera u otra.
Aprendamos a dejar que el amanecer de un nuevo día traiga esperanza porque hay mucho por el que vivir, razón suficiente para seguir vivos . . . .
Fernando Fuster-Fabra Fernández